30/3/15

Niños desmotivados

Hoy quiero escribir sobre una de las asignaturas pendientes que tenemos como padres: La motivación.

No motivamos a nuestros hijos.
No les motivamos cuando hacen las cosas bien y mucho menos cuando lo hacen mal.

Y¿ Qué podemos esperar de una persona desmotivada ?
Muy poca cosa.

¿Qué hacemos normalmente para conseguir que nuestros hijos "se comporten" y "hagan lo que tienen que hacer"?
Hemos recurrido principalmente al chantaje ( si haces esto....) y  la amenaza (si no haces esto no tendrás...), a la imposición, al sermón, a la "verborrea", al grito...A veces intentamos hablar con ellos y decirles lo que tienen que hacer, para luego repetirlo infinitamente en toda la gama de "tonos de madre/padre" que existen. Porque esa es la cuestión: hagamos lo que hagamos, no terminan de aprender.

"Siempre estamos igual" "Siempre la misma historia" "Otra vez hay que decírtelo"

¿Y si el problema de base fuera que les da absolutamente igual lo que les digamos y cómo se lo digamos porque están completamente DESMOTIVADOS? Están cansados y aburridos de nosotros, y lo que es peor, no tienen el más mínimo interés por aprender porque no les dejamos hacerlo, queremos que OBEDEZCAN sin permitirles experimentar el proceso de adquisición de nuevas habilidades, que conlleva probar, equivocarse, discurrir qué ha fallado y buscar una solución.

Pensemos qué pasaría si intentásemos ponernos en su lugar en un día normal de su vida: ÓRDENES, IMPOSICIONES,INMEDIATEZ,CHANTAJES/AMENAZAS.

¿Qué nos provocaría? ¿Nos motivaría a intentar ser mejores? ¿A seguir intentando avanzar y crecer para madurar?

No lo creo.

¿Y qué pasaría si comenzáramos a valorar los pequeños logros del proceso y no a esperar que "aprendan de una vez" a hacer todo lo que les pedimos? ¿Qué ocurriría si les dejásemos pensar y procesar por sí mismos qué hay que mejorar y cómo podríamos hacerlo?

Si intentáramos conectar con nuestros hijos, valorar su esfuerzo en cada nueva etapa y dejarles sentir la sensación de "al menos haberlo intentado", probablemente estaríamos motivándoles para experimentar por sí mismos la satisfacción de ir superando baches y alcanzando nuevos retos. Si en vez de centrar nuestra atención en el fallo intentáramos enseñarles que para cada problema se puede buscar una solución estaríamos eliminando ese miedo irracional a equivocarnos que muchas veces aún de adultos nos bloquea y estaríamos formando personas resolutivas y seguras de sí mismas. Estaríamos MOTIVÁNDOLES.

¿Y cómo podemos hacerlo?

Pues con mucha paciencia, ganas, imaginación y esperanza. Casi nada.

Si un niño siente que sus padres confían en él, si escucha frases tipo : "Sé que mañana lo vas a hacer mejor" "Confío en que quieres mejorar en esto" "Estoy segura de que vamos a encontrar una solución a este problema", puede que se sienta un poco más motivado para no rendirse y para intentar avanzar. Puede que se sienta menos culpable y más capaz.
Por el contrario si sólo escucha reproches, frases desmotivadoras y tonos de "agotamiento" de sus figuras "modelo", de las personas a las que más quiere en este mundo, jamás se sentirá con el poder, las ganas y la fuerza para hacerlo mejor.

Si encima ponemos el énfasis en lo que ha hecho mal, y no en lo que "va haciendo un poco mejor" su desmotivación será total.

Otra de las causas de la falta de motivación es que no tienen que pensar. No les dejamos. Les DECIMOS absolutamente todo lo que tienen que hacer (NO hacer más bien).
Quizás si cambiáramos las órdenes por preguntas y escucháramos las conclusiones a las que llegan por sí mismos, nos sorprenderíamos y nos daríamos cuenta de que llevamos años anulando a nuestros hijos.

Tenemos que EMPODERARLES. Permitir que sean conscientes de su propio poder. Que sientan que SON CAPACES aunque no lo hagan bien y se equivoquen.

Pero en eso también fallamos. ¿Quién no ha oído en un parque frases tipo "por ahí no que está muy alto!!!" " No corras que te caes!!" "Despacio que te haces daaaaño!!"

¿Y si las cambiáramos por distancia,silencio y supervisión?¿Y si les dejáramos "caerse" un par de veces para que aprendieran por si mismos a fijarse por dónde van, a agarrarse más fuerte, a esquivar los baches, a prevenir un tropiezo? No digo que seamos imprudentes y les dejemos HACERSE DAÑO, pero seamos sinceros ¿Cuántas de esas veces que les "advertimos de un PELIGRO" serían motivo de tirita u hospital? ¿Ninguna, verdad?

Si un niño nota que el adulto que tiene al lado no le cree capaz de hacer algo, jamás se sentirá capaz.

Frases como "¡vamos a intentarlo!","¿Practicamos un poco?","¿Quieres probar?","¿Te atreves?","¡¡Otra vez!!""¿Cómo hacemos para que nos salga mejor?"... dan poder. Frases sin juicios de valor o falta de respeto, sin desmotivación, culpa o duda. Eso es lo que necesitan oír nuestros hijos, en el parque y en la vida.

¿Y qué pasa cuando nuestros hijos "son buenos" y "lo hacen bien"?
¿Les animamos y alentamos para que sigan avanzando o les ALABAMOS?

"MUY BIEN"

Cuánto pesan esas dos palabras.
Cuánta importancia y valor le damos al "criterio propio" y qué pocas veces damos la oportunidad a nuestros hijos de desarrollarlo. ¿Y por qué? Porque juzgamos sus actos y no dejamos que ellos saquen sus propias conclusiones.

Si ante un dibujo bonito o un diez en matemáticas, en vez de alabar con un "muy bien" fuésemos capaces de dar ánimos y hacer sentir a nuestros hijos su propia satisfacción ante el logro conseguido, en lugar de la nuestra, estaríamos alimentando su autoestima, y no su necesidad de aprobación externa.

Y, otra vez...¿Cómo lo hacemos?

Una de las maneras más fáciles y eficaces de hacerlo es eliminar el juicio y añadir una descripción y una pregunta:

" ¡Has sacado un diez! ¿Estás contet@?"

Mostramos alegría por su triunfo pero, ¿Quién juzga, siente y procesa lo ocurrido?

Ellos.

No se trata de eliminar el "muy bien" del idioma español y condenarlo a la hoguera, simplemente ser conscientes de que se puede motivar también en los buenos momentos, pero sin caer en la alabanza, para encaminar a nuestros hijos hacia la autoestima y eliminar futuras inseguridades. A partir de ahora podemos intentar DAR CONFIANZA Y PODER haciéndoles sentir que, aunque sus padres están orgullosos de ellos, lo importante es que ellos estén orgullosos de sí mismos.

Motivemos a nuestros hijos en el esfuerzo por mejorar mostrando que confiamos en ellos, dándoles el poder para hacerlo y enseñándoles que los errores son oportunidades maravillosas de aprendizaje. Estamos a tiempo de eliminar la culpa, la desidia y la inseguridad, y aprovechar cada nuevo reto del día a día para brindarles habilidades para toda la vida.











13/3/15

Bienvenido


Perdona por las prisas, pero no he tenido tiempo suficiente para preparar una fiesta de bienvenida en condiciones. Te sonará a excusa pero 9 meses pasan volando.

Bienvenido.

A mis brazos, a la vida.

 Bienvenido a este lado de mi piel, en donde intentaré que sigas sintiendo todo el calor que tengo para darte. Notarás que tiemblo a veces, o quizás sentirás que lloro cuando te observo mientras duermes...no quiero preocuparte, pero no tengo ni idea de que se hace con tanto amor, se me escapa de las manos y me desborda de los ojos.
Desde hoy viviremos juntos la mayor aventura de nuestras vidas... Tenemos tanto que aprender!!
Tu a dar tus primeros pasos.... y yo a dejar que tropieces.
Te pido perdón si alguna vez te quiero demasiado y no te dejo sentir, pensar o decidir...La sola idea de que sufras ya me atormenta, pero sé que sólo así serás un hombre libre.
Quiero enseñarte a sonreír aunque te equivoques y a querer seguir creciendo en cada bache, por eso voy a perdonarme por encontrarme tan perdida, seguro que salimos de más de un aprieto si vamos juntos de la mano.

Tu padre y yo ya te adoramos desde antes de que tu corazón aprendiera a latir, por eso queremos ser para ti ese refugio desde donde puedas salir a descubrir el mundo sintiéndote seguro, desde donde puedas vivir una vida llena de desafíos.

Queremos ser tu raíz, ese faro lejano que te guie si la noche es demasiado oscura.

Bienvenido a este sitio apasionante llamado mundo, que te espera para que lo exprimas y lo hagas tuyo.Estoy deseando que me enseñes a verlo con tus ojos. Deseando preguntarte qué tal te ha ido el día, que tu vocecita inunde la casa con tu risa, conocerte mientras creces y protestar porque me pica tu barba en nuestros besos.

Reiremos juntos, lloraremos y puede que hasta nos enfademos. Tendremos miedos y los superaremos. Yo admitiré que no me dirijas la palabra y tú acabarás aceptando que te aparte el pelo de la cara.

Nunca te olvides de que, pase lo que pase eres mi milagro, mi trascendencia en la vida, mi alma compartida y por eso necesito que te sientas importante, lo más importante...aunque algunas veces no sepa transmitirlo.

A lo largo de tu vida te encontrarás con gente maravillosa y puede que te enamores algún día. Si eso pasara y el amor no fuera suficiente, si se os quedara corto ser dos solamente, espero que puedas encontrarte como yo estoy ahora, desbordado de alegría, impaciente y asustado, intentando decirle al verdadero amor de tu vida GRACIAS POR EXISTIR.

Te quiere siempre,

Mamá.


(Para Antón y Elena)







15/2/15

Escúchame

Es muy intenso ser p/madre.
Y es igual de intenso ser hijo/a.

Son dos roles que se van formando de manera paralela. Eres m/padre desde el momento en que tus hijos nacen. Parece obvio ¿verdad?

Para ser hijo/a no hace falta saber mucho, simplemente procurar sobrevivir, librarte de alguna que otra bronca o pasar el mayor tiempo posible con Mamá y Papá. Hacerte notar y dejarte llevar por lo que te digan, aunque llevar la contraria es también divertido a veces...

Para ser p/madres necesitamos una vida entera y aún así, ya de ancianitos, seguimos improvisando y cometiendo errores con nuestros hijos.

Formar una familia....ser parte de una familia es lo más grande, importante, increíble, doloroso, sacrificado, divertido, incierto, sorprendente, reconfortante, irritante y cualquier tipo de adjetivo y su opuesto que podamos vivir...

Es una aventura.
El reparto del guión de nuestra vida, nuestros pilares, los puntos débiles que nos hacen zozobrar, es el primer sentimiento de "formar parte" que podemos experimentar.

La familia es un pequeño universo dentro del multiverso de miles de millones de familias. Todos mezclados. Todos revueltos, pero cada uno con sus recuerdos chulos de la infancia, con sus secretos, con sus momentazos de pañuelo, con sus anécdotas inverosímiles, con las raíces que nos hacen ser...que nos permiten sentir, pensar y decidir.

Si mis padres obtuvieron el título el mismo día que fui hija por primera vez...¿Por qué ellos saben más ser padres que yo ser hija? ¿Por qué ser p/madre conlleva el don divino de la verdad absoluta y ser hijo/a significa tener que aprenderlo todo?

A veces, como queremos infinitamente a nuestros hijos y sólo queremos protegerles, ayudarles y ENSEÑARLES, nos olvidamos de que ellos, por el mero hecho de ser niños, de ser inocentes, tienen muchas más respuestas que nosotros...porque hace mucho tiempo que dejamos de hacernos y hacer preguntas.

Lo sabemos todo.
Opinamos sin pensar, porque ya no nos hace falta.
Somos p/madres, está claro que tenemos "la razón", cuando ni nos imaginamos el alivio que supone compartir la responsabilidad de tener todas las respuestas.

Pero qué pasa cuando "la razón" de papá es diferente a "la razón" de mamá?
o cuando "la verdad absoluta" sólo nos lleva a cometer errores tan básicos como no tenernos en cuenta los unos a los otros?
¿qué pasa cuando, por tener "la razón" anulamos el proceso de crecimiento de aquellos que no la tienen y, en vez de ayudarles a crecer, sólo les ponemos zancadillas?

La Disciplina Positiva me ha ayudado a preguntar.
A liberarme de ,"la verdad absoluta" y el aburrimiento extremo de pretender saberlo todo.
Es mucho más sencillo, reconfortante y útil HACER PREGUNTAS.
Porque mi yo limitado no puede compararse al infinito de todo lo que existe "fuera de mi"
y porque al preguntar, mi interlocutor busca una respuesta que a lo mejor tampoco hubiera buscado jamás sin mi pregunta, por lo que los dos salimos enriquecidos.
Tener la humildad de ponerse de rodillas, mirar a un renacuajo de 5 años a los ojos y decirle, "¿cómo solucionamos ésto?", escucharle con atención y tener en cuenta su punto de vista tiene más efecto que cualquier sermón, bronca, castigo, reprimenda o chantaje que se haya hecho jamás. Se llega mucho antes a una solución....y de eso se trata, ¿no?
Llamar a la puerta de tu hija de 16 años y preguntarle: "estás bien?, necesitas hablar de algo?" reblandece más su corazón adolescente que mil baladas de su grupo favorito, aunque jamás lo reconozca....

Preguntar hasta encontrar un por qué, un motivo, una solución, un para qué.
Preguntar para activar "el mecanismo" de quien responde, para que deje de sentir que tiene que defenderse para pasar a sentir que alguien se interesa por lo que piensa.
Preguntar para aprender respuestas nuevas y preguntar para conectar con tu interlocutor y hacer que note que te importa, que quieres leerle por dentro.
Sea tu padre o tu hijo.
Pregúntale qué ha sentido o pensado en ese momento o qué cree que ha pasado, pregúntale qué opina o qué solución cree que sería la correcta.
Preguntar es tener en cuenta, es tender puentes, es unir dos maneras de pensar o buscar juntos una solución. Es tener la generosidad de que, con tu respuesta, completes mis ideas, y yo con mi pregunta, haga que las tuyas broten.
Preguntar a tus hijos, en vez de "decirles" muchas cosas, activa su mente mientras buscan la respuesta y acerca su corazón al nuestro, porque no hay nada que necesiten con más fuerza que sentirse tenidos en cuenta.

Cuando sólo "decimos" y no escuchamos levantamos poco a poco un muro que, en momentos difíciles, nos impiden ir de la mano.

Y por eso es importante dejar crecer a nuestros hijos preguntándoles, mostrándoles que confiamos en su criterio, estemos de acuerdo o no, o que al menos nos gusta que se construyan uno propio.
Preguntando un "por qué"  o "para qué", un "cómo lo harías", un "qué opinas de ésto" nuestros hijos sienten que nos importa lo que piensan y deciden.
Es una manera de "hacer familia" entre todos, en donde todos aportan para que Papá y Mamá no tengan que ser perfectos.
Es una forma de sustituir los gritos por los signos de interrogación

Milenios de disputas familiares que se reducen a una sola palabra:





ESCÚCHAME (pero de verdad)












5/1/15

¡Qué niño tan bueno!

Pablo tiene casi 3 años y es un niño especial.
Lo es para su madre, y para su padre, sus tíos, abuelos,etc. Le quieren infinitamente.
Pero además de eso es un niño "que gusta".

Es un niño que en cuanto sale de casa no para de escuchar : ¡Qué niño tan bueno!

Pero no es bueno.Ni malo.Es Pablo.

En su casa no les gusta calificar o etiquetar. No juzgan "lo que son" por un comportamiento, sea acertado o inapropiado, no hablan de lo que "somos", si no de lo que sienten, lo que les gusta, lo que hacen a lo largo del día, etc.
Por eso cuando él escucha esa clase de comentarios no sabe qué hacer,sonríe un poco "cortado" y sigue a lo suyo.

¿Y por qué es un niño "bueno"?

Sus padres creen que, a parte de tener un caracter sociable y afable, es un niño que está "tranquilo", y con esto no quiero decir que no sea inquieto como el que más, sino que su comportamiento refleja seguridad.

La Disciplina Positiva llegó a su familia cuando él tenía un año y medio. Desde el primer momento, y sin saber muy bien cómo hacerlo,sus padres intentaron poner en práctica algunas de las herramientas que consideraron que podían utilizar.

Lo que más les impactó fue el efecto de hacerle sentir "tenido en cuenta". El sentido de pertenencia, motor principal de nuestra conducta según la Disciplina Positiva, fue la clave y el timón de su estilo educativo.

Le hacen partícipe de todo lo que se puede compartir con un niño de 33 meses y les gusta escucharle cuando le preguntan cómo se siente ante las cosas nuevas que va aprendiendo, lo que le sucede o lo que a él le gusta o lo que no. A Pablo le preguntan muchas cosas, porque sus padres saben que así le ayudan a pensar por sí mismo.

Es impresionante como una cabecita tan pequeñita puede llegar a las conclusiones a las que él llega, confiar en que los adultos que le rodean hacen lo mejor para él, compartir sus sentimientos (al menos los que a estas alturas puede reconocer), cómo tiene en cuenta en todo momento a su hermana pequeña,de un año (reflejo de cómo él se siente tenido en cuenta) y cómo la recibió al nacer, desde la protección y el cariño, aprendiendo de cómo sus padres le tratan a él.

Pablo no siempre ha sentido "pertenencia" de la misma manera. Sus padres han ido aprendiendo con él que cada fase de desarrollo trae unas necesidades nuevas. Cuando su hermana pequeña era un bebé y lloraba sabían que podía ser hambre o sueño, o quizás necesitaba que la cambiasen, pero Pablo ya no llora por esas cosas.
Sus padres saben que detrás de un comportamiento o actitud hay mucho más de lo que se ve a simple vista. Tiene necesidades diferentes, y cuando siente que esas necesidades no están cubiertas, actúa , como cualquier otro niño, de manera "inapropiada", no porque "se vuelva malo", sino porque todavía no sabe hacerlo de otra manera.

La Disciplina Positiva ha conseguido en poco tiempo que sus padres puedan identificar esas necesidades detrás de cada comportamiento y por ello Pablo "es un niño bueno", se han minimizado las "conductas inapropiadas"

A sus padres no les gusta nada que la gente le diga que "es muy bueno" y sobretodo delante de otros niños, porque saben que todos los niños son buenos, pero algunos no han aprendido todavía a comportarse según las normas sociales y por eso "son malos" o "maleducados" o "pesados" o "inaguantables". Y saben que un niño no tienen por qué saber comportarse si nadie le enseña, si sólo se le juzga.

Pablo a veces no se comporta bien, a veces le cuesta entender los límites que sus padres marcan en casa, le cuesta de vez en cuando seguir alguna rutina y se distrae con facilidad si no presta atención. Grita y llora si se enfada. Es un niño como cualquier otro, que aprende cada día, que crece y que ayuda a sus padres a crecer porque ya no pierden tanto la paciencia con él. Han aprendido que desde su propio autocontrol pueden enseñarle a controlar sus sentimientos si así lo necesita y ahora se centran en soluciones ante cualquier problema. A Pablo no le castigan, en su casa opinan que los castigos sólo fomentan la rebeldía o el retraimiento, aunque puedan funcionar a corto plazo, saben que a larga es mejor centrarse en buscar una solución entre todos y no en hacerse pagar unos a otros aquello que "hicieron mal", creen que eso es una falta de respeto.

No es bueno. Es Pablo. Y vive en una familia que le hace sentirse "tenido en cuenta", que no le alaba constantemente, sino que le anima a seguir creciendo y sintiendose seguro de sí mismo. Porque sus padres saben que las alabanzas pueden crear dependencia en un futuro y hacer que Pablo actue buscando aprobación, y no basándose en sus propias creencias y decisiones.

Pablo ahora ya ayuda en casa. Y ayuda de muchas maneras. Ayer contibuyó en la reunión familiar a encontrar una solución al problema del desorden en el baño y estableció una norma que a sus padres les gustó mucho. Él mismo ha escogido entre otras dos opciones que recogerá los juguetes de la bañera, y como él lo ha escogido, será más fácil recordarlo y cumplirlo. Le gustan las reuniones familiares porque siempre acaban con algo divertido,ayer hicieron juntos un dibujo.

Pablo no es un niño bueno. Es un niño de casi 3 años que aprende con sus padres a vivir felices en familia, y eso se nota!!

:)






9/12/14

Gallinas y Leonas

Toda mi vida he estado en contacto con familias en las que había niños pequeños, primero por mi condición de canguro, cuando era más joven, y ahora como Logopeda.

He tenido mucha suerte y he aprendido muchísimo de ello. Cada mami y cada papi, con su estilo particular, iban enseñándome indirectamente cosas que más tarde serían tremendamente útiles para mi.
 Maneras de educar,de perder la paciencia,de tener paciencia por tres, de maleducar,de dar lecciones magistrales, de echar broncas afinadas como una sinfonía de Beethoven,de contar hasta 10, de pasar de todo, de prometer la luna a cambio de un baño, de desbordar cariño,de gritar como una loca, de lidiar con berrinches, con chicles pegados en el pelo,con garajes innundados y cortinas chamuscadas...
Fue una etapa muy divertida, intensa y reveladora.... y, junto con la propia educación recibida,teniendo en cuenta que tengo 5 hermanos, creo que puedo decir que hice un master anticipando de lo que podría ser mi vida futura como madre.


Conocí en esa etapa a una persona que clasificaba a las "madres" en dos grupos.

Mamás Leonas y Mamás Gallinas.

Sin ánimo de etiquetar de manera peyorativa o menospreciar, me resultaba divertida esa manera de clasificarlas y desde mi ignorancia e inexperiencia, inevitablemente yo sacaba mis prejuicios a pasear y también las miraba de esa manera.

 Estaban las que no paraban de "cacarear" aturullándome y volviendo locos a sus hijos,sonando mocos a niños suficientemente mayores como para fumar su primer pitillo y las que leían plácidamente en su sofá sin inmutarse mientras sus "cachorros" trepaban por todo lo trepable, hasta que alguien  hacía que perdiera la paciencia y entonces lanzaban un rugido al aire que ya quisiera Simba en sus buenos tiempos...

Las mamás que corrían con cara de pánico hacia su "bebé" de 7 años al verlo tropezar y las que sólo reaccionaban si había que coser.
Las mamás de "lo que tú quieras cariño" y las de "estoy super tranquila...hasta que exploto y grito".

Esas mamás que somos todas. ¿O no?

¿Quien no ha querido arropar bajo su ala protectora a sus hijos, pensando que "qué va a hacer si mí" alguna vez?¿Quién no los ha asfixiado cuando pretendía "cuidarlos"?

O en el otro extremo, ¿Alguna ha conseguido no gritar a sus hijos nunca? ¿Quien no ha pretendido dejarles espacio, pero ha terminado interviniendo con un "rugido"?

Y para terminar dando un paso más... ¿Cuántas sois capaces de ser gallinas y leonas el mismo día, varias veces?

¡Yo la primera!

Tenemos días de "esto pasadito en puré, por si se atraganta" y "tú mastica fuerte cariño que ya eres mayor!", días en los que por la mañana les ponemos doble camiseta porque "van a coger una pulmonía" y por la tarde no nos importa que no se laven las manos antes de comer el bocadillo "aisss...ahora subir a casa, por un día...a ver si tengo una toallita..."

¿Y por qué? ¿Por qué somos así? ¿Por qué, a pesar de ser personas maduras y con sentido común,en lo que se refiere a los hijos, aunque nos esforzamos, no tenemos un rumbo fijo? ¿Por qué vamos improvisando en lo que más importa en este mundo? 

Pues porque las mamás humanas (ni leonas ni gallinas) viven en un mundo muy complicado...mucho más que la sabana o el corral.

En el mundo actual, en el que necesario tener una diplomatura universitaria y hablar dos idiomas para trabajar vendiendo ropa, no nos hemos parado a pensar que ser padres/madres es la tarea más natural y a la vez más complicada que existe. Venimos preparados de serie para procrear y tener descendencia, pero educar son palabras mayores.¿Dónde se estudia ese Máster?
No es lo mismo educar a un niño en una ciudad de 3 millones de habitantes que en una aldea de 100. No es lo mismo educar en el 2014 que en el 1952.
Por eso necesitamos un método.Una guía que pueda marcar un camino común, válido para mi familia de dos niños en un pueblo y para una familia numerosa en una gran ciudad. Para cualquier tipo de familia, con cualquier tipo de vida, valores o formas de ver el mundo.
Para que podamos ser humanas, no gallinas o leonas. Para que podamos ofrecer a nuestros hijos una estabilidad a través de nuestro estilo educativo,pensado,estudiado y contrastado por profesionales.

Para mi la Disciplina Positiva es ese método.
Yo, desde mi papel de gallina-leona me vi criando hijos entre gritos y arrepentimientos, hasta que descubrí el por qué de mi indecisión y sus berrinches.Los por qués a todo lo que me parecía tan fácil de joven, desde mi posición de canguro, y ahora como madre no podía controlar.
 Descubrí la manera de inculcar los valores que son importantes para mi de una manera amable y eficaz.
Y está funcionando.
 En nuestra familia ya hace mucho que no se oyen rugidos o cacareos...y mi marido dice que si algún día se nos escapa y volvermos a dejar de ser humanos...nos pareceríamos más a Mamá y Papá Pig, de esos que se parten de risa rodando por el suelo...

XD













 


18/11/14

¡Eres un desastre!

"Eduardo tienen los ojos más bonitos de la tercera planta. Compiten con los de Ramona de la segunda, pero los suyos están mucho más vivos,todavía sabe como mirarte y hacer que te sonrojes.

Durante toda su vida había sido un conquistador. En su juventud, las "mocitas" del pueblo en el que vivía se peleaban por sentarse a su lado en misa para que les diera la mano en el momento de la paz.

Eduardo levantaba pasiones.

Vivió como se vivía hace 70 años,sin prisa, en blanco y negro, con un poco de hambre pero jugando en una calle sin coches. Escuchando a Gardel en la radio y robando manzanas del huerto del vecino.

A los 19 conoció a Rosario, que fue hasta el año 2007, el centro de su Universo. Se enamoraron a primera vista en las fiestas del pueblo y vivieron apasionadamente juntos durante 40 años. Viajaron, trabajaron más horas de las que se pueden contar y tuvieron 3 hijos. Una vida casi perfecta. Pero a Rosario se le acabaron las fuerzas en invierno y no llegó a Año Nuevo.

Eduardo necesitó 5 años para volver a tener ganas de salir a la calle y cuando por fín comenzaba a sentir que podía seguir su camino solo, un nuevo e incómodo amigo llamó a su puerta. Parkinson.

Olivia vivía fuera, Carlos tenía demasiados compromisos y José...bueno, José nunca fue muy dado a estar disponible.

Y pasó lo que tenía que pasar. La Residencia "Los Olivos" fue su siguiente domicilio.
Otro año para adaptarse, al "tembleque" como lo llamaba él, a su nueva vida,y volvió a resurgir y ser el "gentleman" que siempre había sido.

Pero había un problema.Tenía un moño alto, como si quisiera ser alguien importante, unas gafas horribles y un trasero demasiado grande para las "maravillosas instalaciones del hogar que siempre había soñado, la residencia Los Olivos".Se llamaba Fina ( para más "inri") y era inconcebiblemente insoportable.

"¿¿¿Ya estamos otra vez Eduardo??? ¿¿¿Ya estamos lanzando sopa hasta la mesa de enfrente???? Te he dicho UN MILLÓN de veces que no empieces hasta que yo llegue!!!No ves que no puedes hacerlo sólo???? aissssss....¡¡¡cansadita me tienes!!!!"

"Eduardooooo, ¡¡que no cojas el vaso si sabes que se te va a derramar hombre!! ¡¡que parece que lo haces a propósito!!! A tí te divierte verme gritar, ¿¿¿verdad???"

No.

A Eduardo ni le apetecía ver cómo ella gritaba ni embadurnanr su chaqueta de Cashmere de sopa juliana.
Pero no quería rendirse. Sólo era eso. Quería seguir intentando valerse por sí mísmo. Ya casi había perdido el control en sus manos y dependía casí totalmente de alguien.

Dejó de intentarlo cuando Fina traspasó el umbral y el 23 de Octubre, durante el desayuno, mientras intentaba untar matequilla en un trozo de pan. Se untó todo menos el pan y Fina le gritó desde la otra punta del comedor: "Ale, mirad todos! Eduardo al ataque, se ha vuelto a poner perdido!! Eres un desastre!!!!"

"Eres un desastre"

No.

No era un desastre,era ex presidente de la primera cadena de tintorerías del país, miembro de 1 ong, fundador de una asociación pro-niños con problemas, padre de 3 hijos y marido fiel. Nunca nadie le había humillado tanto. Ni cuando había estado en la cárcel, ni cuando aquellos ingleses le habían pegado "la paliza de su vida" al desembarcar en Dover, de camino a su vida de emigrante. Ni cuando le habían robado todo en su primer local.

Así que dejó de mirar travieso, de intentar ser un gentleman y de comer solo. Pasaron 6 meses y Eduardo pasaba más tiempo encamado que fuera de la habitación.

Hasta que llegó Irene, que le dió un auténtico repaso en cuanto a ojos bonitos se refiere. Irene era la cuidadora nueva y la chica con el verde más puro en la mirada que había visto jamás.

Durante su primer encuentro Irene le acomodó la almohada. Con tanto tembleque no aguantaba en su sitio más de 10 minutos.

"Hola D. Eduardo,me llamo Irene y voy a acompañarle a partir de ahora. Si necesita cualquier cosa estaré cerca para ayudarle. ¿Me permite acomodarle la almohada? ¿Puedo levantarlo?"

Primer roce: Le pidió permiso para tocarle.

A los pocos días Irene vino a hacerle la cama. Eduardo ya estaba despierto y temiendo que fuera Fina la que apareciera por la puerta.

"Buenos días D.Eduardo, ¿Qué tal ha dormido hoy? Como ya sabrá vengo a hacerle la cama. ¿Le importa que le ayude a bajar y sentarse en la butaca? Sé que es un fastidio para usted pero ...ya sabe!"

Segundo roce: Se interesó por él, le informó de lo que iba a hacer y se puso en su lugar.

Esta chica era un ángel.

Al día siguiente surgió la chispa. Irene, con su actitud y un sólo gesto fue capaz de devolver a Eduardo las ganas de mirar como él sabía, bonito.

Era la hora de la merienda y Fina estaba de baja, no vendría en 15 días. Por eso Eduardo estaba más traquilo y en el comedor no había gritos.

Sentado frente al café y las galletas Eduardo esperaba a que viniera alguien a "alimentarlo".
Irene entró en el comedor y se paseó por su lado varias veces,ocupada con mil encargos.
Entonces sus ojos se cruzaron y ella le hizo un gesto hacia una galleta...mirándola como diciendo "vamos que usted puede!!".

Él sintió una pequeña chispa por dentro y pensó que a lo mejor no estaba todo perdido. Decidió intentarlo para agradecerle a Irene su gesto, su confianza.

Como era de esperar la galleta terminó sus días esmagada contra su codo y el café regando a todos su compañeros a menos de 10 metros a la redonda.

Silencio. Todos le miraban. Eduardo empezó a sudar. Irene le guiñó un ojo, sonrió de medio lado y dijo bien alto "¡¡Ojito con Eduardo que reparte galletas a diestro y siniestro!!¿¿¿Alguien más quiere café???"

Carcajada general.

Eduardo lloraba de risa, de emoción, de alivio, de pena, de viejo, de agradecido...todo a la vez.

Cuando cada uno de los demás "usuarios" volvió a lo suyo,Irene volvió con Eduardo. Limpió el desastre a su alrededor,le quitó los trozos de galleta del pelo y secó el café de su cara sin dejar de mirarle a los ojos ni de agarrarle fuerte de la mano.

Después se sentó a su lado, cogió una galleta, partió un trozo y le dijo : "¿me deja que le ayude un poco? Pero no se acostumbre que me gustan los hombres "echáos palante", ¿eh? Mañana pensamos cómo hacer para que pueda seguir intentándolo si le apetece, hoy seré sus manos un ratito"

Eduardo merendó feliz, sintiéndose un poquito gentleman ora vez, pero sólo un poquito ;)  "


Respeto.
Empatía.
Conexión.
Relaciones horizontales, de igual a igual.
Son los pilares básicos de las relaciones humanas

Éste principio de la Disciplina Positiva no es fácil de transmitir. A veces cuesta interiorizar y asumir que las relaciones horizontales son positivas a la hora de educar. Tendemos a pensar que "tenemos que mandar" para "imponernos". Pensamos que el respeto "se impone" y no se modela.
Esa posición de superioridad respecto al niño, en determinados contextos y momentos, puede llegar facilmente a la falta de respeto.

Por eso he decidido escribir una historia en la que la persona dependiente es un anciano, para que así veamos facilmente cómo se le puede arrebatar la dignidad  a alguien que ha vivido más que nosotros y extrapolarlo a un niño, sobre el que muchas veces tendremos que decidir o guiar, por su bien y para su seguridad o desarrollo como persona.

Es importante que, además de ser tenido en cuenta, el niño se sienta respetado,porque sólo así aprenderá a respetar y tendrá la seguridad y autoestima suficientes para afrontar cada nuevo reto que se le vaya presentando en la vida.

Hablarle a su altura, con un tono adecuado, validando sus sentimientos, respetando sus ritmos, comprendiendo sus reacciones a veces desproporcionadas, manteniéndonos firmes ante los retos que nos propongamos o en los límites que hayamos decidido...Sólo así podremos ofrecerle seguridad, respeto y dignidad como persona, ¡¡¡Aunque sean más bajitos!!!

"Bah, es un niño, no se da cuenta"

Si. Sí se dan cuenta.





María Soto Álvarez de Sotomayor






17/11/14

Hacen falta cosas bonitas...

Educa Bonito no es una empresa, o una marca. Tampoco es un slogan o una campaña de marketing.
Educa Bonito es una redundancia, porque lo que estáis leyendo ésto, sabéis que no hay nada más complicado y bonito en el mundo que ver crecer a tus hijos,acompañarles en cada una de sus etapas y, en definitiva, educarles para la vida.

Hoy hace 965 días que soy madre y quiero educar bonito a mis hijos.
Quiero enseñarles valores de manera respetuosa y consecuente. Quiero que sean adultos felices y que se enfrenten al mundo sin miedos y con ilusiones. Es posible.
Educa Bonito se basa en los principios de la Disciplina Positiva para ayudar a los padres y educadores a entender el por qué de la conducta de los niños en cada etapa, y les dota de múltiples herramientas para atravesar las dificultades que puedan presentarse en cada momento.

He decidido formarme en esta Disciplina y ayudar a otros padres a inculcarla en sus hogares porque estoy convencida de que sólo educando así y fomentando el valor de la familia como núcleo de la sociedad, podremos reconducir la dirección hacia la que nos dirigimos, la cual me asusta y en la que no quiero que mis hijos tengan que verse dentro de unos años.

Hoy en dia hacen falta muchas más cosas bonitas.

Aportemos valores,empatía,generosidad y respeto mutuo a esta sociedad que cada día se hace más difícil para nuestro mayor tesoro: LOS NIÑOS. Ellos son el futuro.


Os invito a que me acompañéis en un viaje que estoy segura de que será Precioso.

Bienvenidos